Era 23 de Diciembre y había sido visitado por el primer fantasma de las navidades pasadas. Scrooge se paseaba por Morelos en pleno centro de Monterrey cuando la ex le zumbó a su derecha, flotando entre la multitud con una nueva compañía del brazo. Scrooge se escudó en su amargura, en el odio hacia la humanidad para hacer aparente que la Navidad pasaría por todo el pueblo menos por su casa.
Pero no contaba con el fantasma que calzaba unas botas nuevas, invencible la memoria, que puede surgir a placer y por sobre todas las cosas, una forma en la que volvemos a vivir lo amargo o lo dulce.
Es el 23 de Diciembre la segunda víspera de los muertos, que se alzan, lo que quedó en aquellas Navidades miserables y quisimos aparentar su pérdida. Soy el Scrooge que negó todo antes que aceptar la visita de lo inevitable.
lunes, 23 de diciembre de 2013
domingo, 22 de diciembre de 2013
El Mariachi que tocó Enjambre.
A este solitario mariachi, expulsado de su gremio por intentar ligarse a la novia del cliente, lo contraté al verlo en la avenida Pino Suarez, antes de llegar a Hidalgo ahí estaba, no sé que esperaba, tal vez a que alguien tan perdido como yo, contratara un único y desparpajado mariachi. No tenía esperanza hasta ver a este personaje, más miserable que yo.
Le dije que iba camino a casa de mi ex, a dedicarle una sola y unica canción: "Como le Llevo Serenata" de Enjambre.
Sus ojos y el arqueo de cejas con que me respondió, la risa que no soltó.
- Es esta, escuche:
Una, dos y no sé cuantas veces después, su guitarra sonó, dijo que necesitaba ensayarla antes, cantarla. Nos detuvimos en la plaza de la colonia Tecnológico, aparqué. Ambos fumábamos y fui privilegiado al escuchar la letra de su voz.
Cuando terminó el ensayo, ambos quedamos pensativos, reflexionando lo que acababa de suceder. A veces no necesitamos entregar una carta, basta escribirla para saber que todo lo que pasó, fue real. Pagué mi propia serenata.
sábado, 21 de diciembre de 2013
Olor a nuevo
Me llamó al celular solo para decirme que no estaba en sus planes. Lamentaba el tiempo, los años, el café amargo que siempre preparaba de mal humor por las mañanas. Me pidió disculpas por no haberse retirado antes de esta carrera absurda. ¿Era competencia?.
No la culpo, si yo, en su lugar, me hubiera visto a mi mismo, en mis planes, también desaparecería.
Pero soy inevitable, así que, para escapar de los poemas en verso. Escribo prosa, a veces, en un pequeño y solitario blog.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)